Hace unos días, Phil Ivey había organizado una de las habituales y multitudinarias fiestas que lleva a cabo en su «casita» de Las Vegas, pero una imprevisible tormenta eléctrica aguó sus planes.

Por raro que parezca, sigue habiendo cosas que el dinero no puede comprar y las chicas invitadas no pudieron lucir bikini. Se limitaron a observar la piscina de Ivey mientras tecleaban en su móviles.

Daniel Negreanu se encargó de transmitir a toda la comunidad pokeril el momento en plena tormenta eléctrica y con foto de las churris incluída:

Cómo podéis ver, poco más que un puñado de bellas mujeres, unas contradictorias y verdes vistas y una apetecible piscina. Más o menos lo que nos imaginábamos.

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