Las locuras de Ilari Sahamies
Ilari Sahamies, cómo me gusta este jugador. No es de los más conocidos ni de los más reconocidos por su juego, que a veces es un poco perturbado, pero es todo un espectáculo. Capaz de lo mejor y de lo peor, imprevisible como ninguno, nos tiene acostumbrados a movimientos imposibles que lo mismo le convierten en millonario que lo llevan a la bancarrota. Sea como sea, Sahamies es uno de los ases a seguir en el poker mundial y una de las sinrazones por las que me encanta este juego.
Sahamies está estos días jugando el European Poker Tour de Londres. Ya cayó eliminado, pero ayer disfrutó de lo lindo y dejó algunas perlas en la mesa que no pasaron inadvertidas para nadie. El finlandés jugó y demostró por qué es tan buen jugador, pero también aprovechó para contra algunas anécdotas y dejar constancia de que es un hombre especial.
Lo primero que hizo fue pedirle el móvil a Bruno Capucho para consultar las cuotas y hacer alguna que otra apuesta en los partidos de Champions. Ni corto ni perezoso, apostó 10.000$ a la victoria del Milán a cuota 10 y otros 50.000$ a que el Barcelona no ganaba, a una cuota 1,36$. Si le hubiese salido bien, podría haber ganado bastante dinero, pero le salió mal. Así es la vida de Sahamies, tampoco hay que darle muchas vueltas.
Sus compañeros de mesa se quedaron un poco impresionados por semejante ansia apostadora y cuando le preguntaron cuál había sido la mayor apuesta que había hecho en su vida se quedaron de piedra. El bueno de Sahamies se jugó una vez con su compatriota Kimi Raikonen, piloto de Fórmula 1, el valor de uno de sus Ferrari (350.000$) a una sola mano. Cartas arriba, all in y dinero fácil, al menos si estás como una cabra.
Sahamies estaba lanzado y si se lo hubiesen pedido, habría contado sus secretos más oscuros. Las cifras bailan en su cabeza a un ritmo distinto al de los demás y por eso, tras las dos primeras anécdotas, a nadie le extrañó que contase que una vez perdió 5 millones de dólares jugando al Poker Chino Descubierto de borrachera. Lo que no dijo es si los perdió jugando o si se gastó los 5 millones directamente en bebida, que tampoco sería tan descabellado, teniendo en cuenta su fascinación por el alcohol.
Para terminar, y después de hablar largo y tendido sobre sí mismo, habló un poco sobre los demás. Lo que contó sí que dejó a la mesa con la boca abierta, ya que deja a Johnny Chan, uno de los mejores jugadores de todos los tiempos, en bastante mal lugar. Sahamies estaba jugando una partida de high stakes en Las Vegas con otros profesionales cuando David Benyamine se le derrumbó su pila de fichas en un descuido. Algunas se cayeron al suelo y otras rodaron por la mesa. Una de las placas de 250.000$ que tenía Benyamine fue a parar al lado del stack de Johnny Chan y éste decidió hacerse el loco y añadirla a su montón. Patrik Antonius lo vio todo y como Chan no tenía intención de devolver el cuarto de millón se vio obligado a decirle que hiciese lo correcto. Chan la devolvió sin inmutarse y siguieron jugando, pero su nombre quedó manchado para siempre, al menos para mí. Prefiero confiar en la palabra de un loco como Sahamies que en la honradez de Chan.
Podría haber seguido todo el día contando historias, pero la jornada terminó y era el momento de dedicarse a otros menesteres. ¿Cuáles? Pues seguramente ir con el Señor Tequila a algún reservado para seguir contándole batallitas y hacer planes de futuro inmediato. Más allá, Sahamies está completamente ciego.
