Jugones, excéntricos y millonarios
Cuando uno se sienta en una mesa de poker no siempre sabe quiénes tiene sentado al lado, y las indumentarias que visten en la mayoría de los casos no ayudan demasiado. Muchos tratan de engañar a sus rivales, pero la gran mayoría de los que deciden vestir de manera estrambótica lo hacen por superstición, tradición, e incluso por ser un “pelín” frikis.
La ciudad de Las Vegas, concretamente durante las World Series of Poker®, se convierte en un desfile de “modelitos rarunos” entre los que podemos encontrar a algunos de los jugadores con más fama mundial.
Jugadores como Greg Raymer, Humberto Brenes o Doyle Brunson son algunos ejemplos de lo excéntrico que puede llegar a ser un jugador de poker.
Humberto Brenes es todo un referente para una generación de jugadores que comenzaron su andadura en las mesas echando mano de sus consejos. Su apodo, “The Shark”, no proviene precisamente de su juego agresivo. Su fama de “tiburón” viene de sus bromas y juegos con sus rivales con su amuleto por excelencia, una cabeza de tiburón de juguete.
Otro al que le ha gustado tener siempre un punto estridente, es a Greg Raymer, campeón del Main Event de las WSOP® en el año 2004. Fue justo ese año cuando Raymer decidió ponerse unas gafas en las que se podía ver unos ojos que no eran los suyos, y terminaron por hacerlo famoso. Los jugadores están acostumbrados a mirar fijamente a los ojos, pero en esta ocasión debieron fijarse en otros detalles.
Otro de los que con el paso de los años también se ha vuelto bastante meticuloso y un pelín supersticioso es Doyle Brunson. Su amuleto preferido tiene ya unos cuantos años. Se trata de un encendedor de los “Cazafantasmas” que lleva escrito su apodo “Texas Dolly” y que le acompaña a todas y cada una de las partidas de este octogenario que es leyenda del poker mundial.
No es fácil estar tantas horas sentado en una mesa si no buscas algún divertimento o distracción que te ayude a sobrellevar la dureza de un torneo. Gafas raras, amuletos, muñequitos, son un clásico en las mesas. Si no eres de esos a los que les gusta demasiado la farándula, quizá prefieras jugar en nuestras salas recomendadas y ahorrarte tener que buscarte uno.
