Aparte de poker, en los November Nine nos podemos encontrar mucho espectáculo. Pero mucho, mucho espectáculo. Ese espectáculo que les gusta a los americanos es obligatorio para un evento de este calibre. 

Conociendo un poco a los americanos y su espíritu hollywoodiense, entiendo cómo un deporte como el fútbol no triunfa en la tierra de las oportunidades (?). ¿Cómo va a triunfar el fútbol si dos equipos pueden pasarse 90 minutos sin marcar un gol? ¿Cómo va a triunfar el fútbol en EEUU si va a haber encuentros donde no gane nadie, donde empaten los dos contendientes? En América gusta el espectáculo, la competitividad arrolladora. Y el poker se lo proporciona. 

En la mesa final de las WSOP® cada jugador tiene a su familia y amigos en la grada, animando sin cesar cualquier movimiento que hagan. También están obligados los pros en cada ocasión que hay un all in a ir a esperar el desenlace junto a su propia afición. Todo muy televisivo, digamos

Pues la nota más cómica la aportó un oso panda. No os sorprendáis, lo repito, un oso panda. Entre la hinchada de Jay Farber se encontraba un ser disfrazado de oso panda que animó la velada al tomarse unas copas de más. No le bastó, de hecho, quedarse junto a los demás, sino que decidió bajar al escenario donde estaban jugando el heads up. 

Por esa ‘bajada al ring’, el panda cobró de sus amigos 6.000$, pero no pudo ver el final del evento, al ser expulsado por los miembros de seguridad. ¡Cómo nos/les gusta el circo! 

Aquí podemos observar la secuencia del oso panda gracias a las fotografías de PokerListings


Tomando una copa con los amigos


Bailando cada vez que su ídolo gana una mano


Reclamando al público algo más de energía y mandando callar a la afición rival


La seguridad toma medidas drásticas. Muy drásticas
 

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