Engañan a Michael Mizrachi en una ‘prop bet’
Los jugadores profesionales de poker se divierten en muchas ocasiones haciendo apuestas paralelas (prop bets) que les ayudan a distraerse durante la cantidad ingente de horas que deben pasar sentados en una mesa. Por norma general suelen ser apuestas deportivas, graciosas o casi imposibles de cumplir, pero siempre hay excepciones que desprestigian este divertimento.
Antes del comienzo de las pasadas WSOP®, Michael Mizrachi llegaba a un acuerdo con Giorgio Medici, jugador no muy conocido en el mundillo, para realizar una “prop bet”. La apuesta era sencilla, Medici le ofrecía a Mizrachi unas odds de 5:1 si conseguía un nuevo brazalete en las WSOP® 2012. Los dos se jugarían 20.000$. Si Medici conseguía la victoria se llevaría los 20.000$ de Mizrachi y, por el contrario, si el americano ganaba la apuesta, Giorgio debería pagarle una suma más que importante, 100.000$.
Por norma general los jugadores suelen ser confiados con estas apuestas, ya que todo mundo prefiere pagar antes que enfrentarse a que toda la comunidad le señale con el dedo, pero este no ha sido el caso. Tras la victoria de Michael Mizrachi en el Evento #45 50.000$ Poker Players Championship, con la que se embolsó 1.451.527$, el americano se enteraba de que Giorgio Medici se había declarado en bancarrota acogiéndose al capítulo 7 de la Ley de Bancarrota de estado de Georgia y rompiendo así un código ético que funciona entre los jugadores de poker desde que se empezó a practicar este juego, no apuestes sino puedes pagar.
El principal problema no son los 20.000$ perdidos que deberá asumir Michael Mizrachi. El jugador americano había vendido a sus allegados una parte importante de esta apuesta y es probable que ahora le toque cubrir a él lo que Medici no ha pagado. Concretamente, Mizrachi había vendido 9.500$ de los 20.000$ a varios familiares y amigos, a los que deberá compensar con su propio dinero. Así que, en vez de ganar 80.000$ tendrá que poner de su bolsillo 45.000$, una broma de muy mal gusto.
Actitudes como la de Medici enturbian enormemente el ambiente que existe en los torneos de poker y de los que han salido miles de apuestas de este estilo, pero con mucho mejor resultado. El mundo del poker todavía recuerda las hamburguesas que se tuvo que comer Patrick Antonious para conseguir unas entradas para un partido entre Nadal y Djokovic, o la carrera en la que Peter Eastgate se jubaga 6.000$ con unos amigos, por recorrer 20 kilómetros tras lanzarse vestido a un río helado.
No dejemos que las malas artes de una sola persona nos amarguen las estupendas tardes que hemos vivido con estas “prop bets”. Giorgio Medici debería aprender la máxima de los juegos de apuestas, el que pierde paga.
