Asesinato en una timba de High Stakes
Muchos de vosotros, después de haber leído el titular, estaréis esperando una historia a lo Wild Bill, en la que uno de los jugadores se lleva un enorme bote en el river, con una carta imposible, y su contrincante no tiene otro remedio que acabar con su vida. Pues nada más lejos de la realidad. La historia tiene mucho menos glamour y está más acorde con la actualidad yanki.
Los hechos comenzaron con la realización de una timba de High Stakes clandestina, en la casa de Michael Kuhlman. La partida estaba siendo disputada por ocho jugadores, incluído el propio anfritrión. Entrada la noche y cuando ya habían transcurrido unas cuantas horas de juego, dos personas intentaron entrar en la casa, una de ellas era Quintel A. West. El mejor amigo de Kuhlman, Brian Call, confirmó que ambos se conocían porque West era un conocido traficante de cocaína y su amigo había recurrido a él en varias ocasiones.
Call también aclaró que West, conocedor de las partidas habituales que realizaban y las grandes cantidades de dinero que se movían, había pedido insistentemente participar en las mismas a lo que Kuhlman siempre respondía con evasivas puesto que ninguno de los jugadores quería tener a West en su mesa.
Según los testigos, Kuhlman se negó en rotundo a abrir la puerta al reconocer a West y este reacción de la peor manera posible, disparando contra la puerta de la casa, tras la que se encontraba Kuhlman. Una de las balas atravesó sus pulmones y llegó hasta la columna vertebral, lo que provocó su muerte debido a una hemorragia interna.
En la actualidad se está llevando a cabo el juicio y Quintel A. West está entre rejas, sin derecho a fianza.
